respuesta a dictados de EU
Sábado 9 de octubre de 2010, p. 16
tenemos mucho en común: coincidimos en nuestras historias y, sobre todo, en las razones de nuestra lucha, la exigencia de la presentación de nuestros familiares y la demanda de justicia por los crímenes del pasado.
Somos hijos e hijas de una misma historia. Hombres y mujeres que compartimos experiencia de represión, aunque vinculada a procesos distintos: las dictaduras militares en Chile, Uruguay y Argentina; la guerra y el conflicto político, social y armado en Guatemala, Perú, Colombia y México, éste junto a España y Francia, como países receptores del exilio y la persecución y, a su vez, albergue de represores.
En el documento, firmado por representantes de HIJOS en México, Chile, Argentina, Uruguay, Colombia, Perú, Guatemala, España y Francia, aseguran que no sólo los une el horror, sino que también
somos hijos e hijas de las luchas de los pueblos de América Latina, y somos personas comprometidas a trabajar contra la impunidad que traspasa nuestras fronteras. Subvertimos el dolor en fuerza y la tristeza en rebeldía.
Indican que en su lucha son guiados por tres ejes: identidad, memoria y justicia.
Hemos visto en Latinoamérica la opresión a la resistencia política, impulsada por el terrorismo de Estado y las estrategias de Washington, por lo que reconocemos y reivindicamos hoy la lucha de nuestros padres y madres, que consideramos vigente, y nos sentimos orgullosos de ser hijos de una generación que dio lo mejor de sí para hacer del mundo un lugar más justo, bello e igualitario. Ahora, elegimos partir desde nuestras historias individuales para expresarnos de manera colectiva con una nueva forma de hacer política: la nuestra.
un verbo, no como un recuento de datos del pasado, pues representa un principio de acción que va de lo individual a lo colectivo, que los dignifica y los sitúa como sujetos activos en el presente y futuro de las sociedades.
Rompemos el silencio con denuncias de injusticias pasadas y presentes, pero esperamos también que los pueblos tomen el desafío de construir sus propios destinos. Porque, para nosotros y nosotras, un pueblo sin memoria es un pueblo sin identidad y, por tanto, sin futuro.
Agregan que actualmente la represión tiene nuevos nombres y formas. “Hoy son la lucha contra el terrorismo, la doctrina de tolerancia cero, la judicialización de la protesta social, persecución a luchadores políticos y la criminalización de la pobreza.
En su nombre se justifican la violación de derechos, se restringen las democracias y se afectan las conquistas populares, como ocurrió con el golpe de Estado en Honduras y los intentos fallidos en Ecuador, Bolivia y Venezuela.
En la declaratoria, dicen que si bien en algunas naciones hay avances formales en materia legal, esto no significa que se apliquen ni se transformen en posibilidad de justicia.
La impunidad es moneda corriente por ser parte estructural de los regímenes en que vivimos.
Por ello, exigen juicio y castigo para los responsables de la represión de ayer y hoy, para que las sociedades sean cada vez más justas.
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